"...es terminar con la ilusion de que somos naturales hasta el vientre y espirituales en la cabeza... ...somos 100% naturales y 100% culturales..." E. Morin

Las "semillas" de la discordia del desarrollo geográfico desigual: O por qué los incas no conquistaron Europa

Posted: sábado, 30 de enero de 2010 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas:

Las "semillas" de la discordia del desarrollo geográfico desigual: O por qué los incas no conquistaron Europa 


Antonio Bellisario*
* Profesor Asociado Departamento de Geografía, Universidad de Concepción, Concepción, Chile. Profesor Invitado, Department of Urban and Regional Planning, California State Polythectnic University, Pomona, EE.UU. E-mail: abellisario@udec.cl; antoniob@csupomona.edu


 http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-04622006000200007&script=sci_arttext


...No es que los antiguos habitantes de la media luna fértil fueran más dotados o más inteligentes y vislumbraron primeramente las ventajas de la agricultura. Ellos no tuvieron ninguna idea de estas necesidades. En su lugar, la supremacía del desarrollo tecnológico de los euroasiáticos fue una consecuencia involuntaria, sin intencionalidad _una unintended consequence en el lenguaje de la epistemología de las ciencias sociales anglosajonas. Eurasia, en general, y la media luna fértil, en particular, contaban con los antepasados silvestres de las más valiosas especies vegetales y animales susceptibles de ser domesticadas. El trigo y la cebada, el antepasado de los vacunos, las ovejas, las cabras, los cerdos y los caballos, todos eran nativos de la media luna fértil. Además, la configuración geográfica del continente permitió la rápida difusión de dichas plantas y animales, y de otros adelantos tecnológicos, gatillando un intensivo desarrollo de las fuerzas productivas, lo que, unido al temprano desarrollo de las armas (de hierro y biológicas), les proporcionó a los descendientes de los antiguos euroasiáticos una supremacía militar que, últimamente, les otorgó el control geopolítico del globo.


¿Por qué los aborígenes australianos siguen siendo cazadores-recolectores? Porque nadie ha podido hoy domesticar los canguros, los únicos grandes mamíferos salvajes de Australia. La única planta de Australia que se ha domesticado son las nueces de macadamia, pero no se puede alimentar a toda una civilización sedentaria sólo con nueces de macadamia. Pero sí se puede hacer con el trigo, la cebada, las arvejas, las lentejas, etc. Esta es la razón por la que los aborígenes australianos siempre fueron cazadores-recolectores y los euroasiáticos fueron los primeros cultivadores y ganaderos. Cuando los europeos construyeron una sociedad industrializada en Australia, tuvieron que importar todos los elementos claves (tales como los cultivos y la tecnología) desde afuera.




GERMENES


Diamond argumenta que los gérmenes que producen las enfermedades contagiosas más mortales que afectan a los humanos fueron un subproducto de la domesticación de los animales. En efecto, éste es uno de los descubrimientos más sorprendentes al que se ha llegado con el actual desarrollo de la biología molecular. Ahora sabemos que la viruela, el sarampión y otras enfermedades epidémicas de los seres humanos se desarrollaron a partir de enfermedades de nuestros animales domésticos con los cuales entramos en contacto íntimo cuando comenzamos a domesticarlos hace 11.000 años. La viruela pudo haberse desarrollado de una enfermedad de nuestros camellos domésticos. El sarampión se desarrolló ciertamente de una enfermedad de nuestros ganados domésticos. Las poblaciones euroasiáticas se vieron expuestas a estas enfermedades y, gradualmente, desarrollaron resistencias inmunitarias y genéticas contra ellas. Pero las culturas de otras latitudes (como las etnias originarias americanas) sin estos grandes animales domésticos, con la excepción de las llamas y alpacas, no desarrollaron estos gérmenes ni la inmunidad a ellos. Cuando llegaron los europeos portando en su dossier biológico la viruela, el sarampión y otros gérmenes mortales, los pueblos originarios murieron antes de que pudieran incluso alcanzar el campo de batalla: los gérmenes de Eurasia los mataron. Esta es la razón fundamental de cómo la geografía inclinó la balanza en el desarrollo de ciertas sociedades del mundo.
De esta forma, la domesticación de los animales suministró a los euroasiáticos resistencias inmunitarias a dichas enfermedades. Los animales domesticados producen microbios mortales al hombre. Pero con el paso del tiempo, los portadores humanos desarrollan inmunidades a estos gérmenes y, al mismo tiempo, estos organismos evolucionaron para no matar demasiado rápido a sus hospederos humanos. Sin embargo, los pueblos originarios del Nuevo Mundo, de Africa y de Australasia no domesticaron estos animales y no estuvieron expuestos a los gérmenes de enfermedades transmisibles de los europeos y, por ende, sucumbieron en masse durante la edad de la exploración europea. El caso más paradigmático de este proceso, por supuesto, fue la declinación de la población de los incas y de los aztecas por los gérmenes que acompañaban a los conquistadores españoles. Una vez más, la audacia y la inteligencia no estuvieron relacionadas con el éxito militar de los europeos.
En suma, el argumento propuesto por Diamond para explicar por qué fueron los descendientes de los euroasiáticos los que conquistaron Perú, México, Australia y gran parte de Africa, es el siguiente: las sociedades de Eurasia adquirieron ventajas claves al desarrollar las semillas, los animales domesticados y la resistencia a los gérmenes de enfermedades mortales. La geografía de Eurasia posibilitó la difusión de la agricultura, lo que facilitó, a su vez, el desarrollo de la urbanización y la creación de una clase de especialistas no agrícolas. Tal temprano desarrollo fue amplificado de manera cada vez mayor por la innovación tecnológica, especialmente de las armas de hierro. De esta manera, para 1492, los descendientes de los antiguos euroasiáticos habían concentrado extraordinarias ventajas sobre otras culturas. Más aún, dicho patrón de desarrollo los lanzó hacia una imperativa expansión geográfica en búsqueda de nuevos mercados y recursos. Así, llegaron a otras tierras para ganar gloria y hacerse ricos; en el proceso, conquistaron y dominaron a diversos pueblos y etnias con sus armas superiores, principalmente con las enfermedades del Viejo Mundo, para las cuales los pueblos nativos no tenían resistencias inmunitarias.