"...es terminar con la ilusion de que somos naturales hasta el vientre y espirituales en la cabeza... ...somos 100% naturales y 100% culturales..." E. Morin

Observación

Posted: domingo, 17 de febrero de 2013 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | 1 comentarios


"Cuando observamos Júpiter, los fotones de luz solar reflejados en los átomos de su atmósfera atraviesan los varios cientos de millones de kilómetros de espacio interpuesto, penetran en la atmósfera de la Tierra y chocan con las células retinianas, desalojando electrones de los átomos allí situados. Esta mínima perturbación da lugar a una pequeña señal eléctrica que, una vez amplificada y conducida al cerebro, proporciona la sensación «Júpiter». De ahí se deduce que, a través de esta cadena, las células cerebrales están ligadas por fuerzas electromagnéticas a la atmósfera de Júpiter.
Si la cadena de interacciones se amplía mediante el uso de telescopios, nuestro cerebro entra en conexión con la superficie de las estrellas situadas a miles de millones de años luz."

"...Por tanto, no podemos ver estrictamente el «verdadero» Júpiter, sino el Júpiter perturbado
por la presión de la luz. El mismo razonamiento puede aplicarse a todas nuestras observaciones del mundo que nos rodea. Nunca es posible, ni siquiera en teoría, observar las cosas, sino sólo la interacción entre las cosas. Nada puede verse aislado, pues el mismo acto de la observación conlleva alguna clase de conexión. "

Paul Davies. Descarga: "Otros mundos"



Cómo construimos los recuerdos

Posted: lunes, 4 de febrero de 2013 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: , 0 comentarios

"Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles." Funes el memorioso. Jorge Luis Borges. http://www.literatura.us/borges/funes.html
 
Redes 136: Cómo construimos los recuerdos

"Si tuviéramos que recordarlo todo, no podríamos hacer nada más"  Martin Conway

Entrevista de Eduard Punset a Martin Conway, profesor de Psicología en el
City University London. Barcelona, 17 de octubre del 2012.

¿Podemos fiarnos de nuestros recuerdos? Un aroma, una frase, una imagen es lo que suele quedarse grabado en nuestra memoria, pero el contexto, el resto de circunstancias que visten ese recuerdo es, en gran parte, producto de nuestra imaginación. En este programa de Redes, el neurocientífico Martin Conway explica a Eduard Punset cómo lo real y lo ficticio se mezclan en nuestra mente para construir nuestros recuerdos y, a su vez, nuestra identidad. Y en su sección, Elsa Punset nos muestra cómo la identidad no es un rasgo inmutable, sino algo que podemos modelar.


http://www.youtube.com/watch?v=bnGOZvXLaIw

Eduard Punset:
Nuestros recuerdos son reales, son ficticios, son un invento, ¿cómo es posible que podamos ir
construyendo poco a poco la memoria, los recuerdos, cosas que nos han pasado y cosas que hemos visto a duras penas y que inventamos? Bueno, de eso es de lo que vamos a hablar hoy con Martin Conway, que es el Director del Departamento de Psicología de City University, en London, en Londres. ¿Son reales los recuerdos o son ficticios?

Martin Conway:
Los recuerdos a la vez son reales y no reales. A veces pueden incluso ser hiperreales. Pensamos que están organizados en dimensiones. En un extremo, se corresponden muy directamente con nuestra experiencia del mundo pero en el otro, se corresponden con lo que somos, lo que somos al margen de la realidad.


Eduard Punset:
Creo que fue un grupo de investigadores de Canadá que estudiaron la memoria de los niños hasta los tres años de edad y después de un tiempo, después de seis meses o un año, se habían olvidado de lo que antes habían conservado como un recuerdo real. Sin embargo, cuando intentamos hacer lo mismo con niños de diez años, se acordaban durante mucho más tiempo, durante períodos mucho más largos. ¿Es así o…?

Martin Conway:
Si yo te pidiera esta noche que recordaras todo lo que te ha pasado durante el día, probablemente recordarías muchas cosas. Hemos hecho estudios que sugieren que la gente recuerda entre diez y quince hechos. Si te pidiera mañana que recordaras todos los acontecimientos de ayer, te acordarías de cinco o seis. Si te lo pidiera dentro de un mes, quizás no recordarías ninguno pero la clave de todo esto es que podías recordar esos hechos cuando te lo pedí al principio así que probablemente los recuerdos están ahí, por lo que cuando decimos que los olvidamos no queremos decir que borremos los recuerdos de nuestro cerebro sino que se convierten en inaccesibles a nuestra conciencia.

Eduard Punset:
La gente tiene recuerdos, los has mencionado antes. Tienen recuerdos pero no tienen claro si son inventados o reales. Tengo muchos amigos a los que les he preguntado por sus recuerdos y se los han inventado. Los recuerdos, sabes… Una persona de cuyo nombre no me acuerdo pero es un científico famoso me estaba contando su recuerdo de una bomba que había estallado al lado de la casa donde vivían en Londres, era durante la Segunda Guerra Mundial. Su hermano lo interrumpió y dijo: “Oye, no es verdad, sabes, nuestros padres nos mandaron fuera de Londres durante la Segunda Guerra mundial.”

Martin Conway:
Me encantan los falsos recuerdos. Aunque son falsos no en el sentido de que se hayan inventado a propósito. La verdad es que se fueron abriendo camino desde nuestra memoria a largo plazo y en realidad vienen a apoyar de forma importante algunos aspectos de nuestra identidad personal. Los recuerdos, sabes, llevan mensajes importantes para la identidad personal. Hay algunos estudios interesantes donde se ha preguntado a la gente si hay algunos recuerdos de los que recelen y resulta que casi todo el mundo tiene uno o dos recuerdos que les resultan sospechosos.Sí, recuerdos sospechosos, aquellos de los que no estamos del todo seguros… ¿Sucedió realmente esto o no? Fue un estudio muy bonito donde se recogieron muchos recuerdos deeste tipo. Algunos eran  manifiestamente falsos porque sostenían cosas que no podían ser ciertas pero la persona los recordaba así, como el caso de un hombre que recordaba estar en el parque con su madre cuando era pequeño viendo pasar dinosaurios por el borde de una colina [risas]. Está claro que era un recuerdo equivocado pero lo sentía como un recuerdo y, de hecho, en algunos casos extremos de enfermedad psicológica, recuerdos tramáticos o recuerdos emocionales muy intensos, podemos llegar a tener falsos recuerdos pero que, a pesar de todo, llevan mensajes importantes para nosotros.


Eduard Punset:
¿Y sería así como vosotros, los científicos, diferenciáis un recuerdo real de otro que no lo es?

Martin Conway:
Bueno, a grandes rasgos, no podemos… en cuanto a los recuerdos se refiere, pero hay algunas cosas que podemos decir y hay algunas teorías en torno a ciertos hallazgos que son importantes. Lo primero que hay que cuestionar realmente es qué quiere decir alguien cuando dice que un recuerdo es real, qué quiere decir cuando dicen que es verdad: ¿verdad en qué sentido?, ¿de qué estamos hablando? Bueno, estamos hablando de nuestra experiencia del mundo. Bien, podría ser que haya una feliz coincidencia entre nuestra experiencia del mundo y el mundo, que represente realmente lo que está sucediendo, pero también podría ser que no. Es posible que estemos inmersos en una intensa experiencia emocional, sabes, y en tal caso la experiencia del mundo tendría mucho más que ver con un cierto estado interior que con la realidad y, por lo tanto, nuestros recuerdos también responderían mucho más a esto. No podemos olvidar que los recuerdos son fragmentarios. Si quieres, son una instantánea de algunos momentos de esa experiencia.

Eduard Punset:
Tendemos a olvidarlo a veces o muy a menudo, que es imposible conservar, quiero decir, parece muy raro, casi imposible guardar recuerdos completos en nuestro interior…

Martin Conway:
Totalmente. Bueno, hay otras partes del cerebro también pero piensa únicamente en las consecuencias. Si tuviéramos que recordarlo todo, no podríamos hacer nada más porque estaríamos recordando constantemente ya que se necesita tanto tiempo para recordar como para vivir las experiencias previas, por eso nuestros recuerdos no han evolucionado así, han evolucionado a partir de muestras de experiencias, en general para intentar retener cosas que a nosotros nos parecen relevantes.



El concepto de tiempo quizás no sea tan innato

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El concepto de tiempo quizás no sea tan innato

Área: Antropología — Lunes, 23 de Mayo de 2011

Los amondawa se las apañan tan bien para ignorar totalmente la presión del tiempo que ni siquiera tienen una palabra que lo designe.
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Algunos de los investigadores junto a unos nativos. Fuente: Universidad de Portsmouth.
El lenguaje puede condicionar la visión que se tiene del mundo, o quizás la visión del mundo que se tenga condiciona el lenguaje que hablamos, las palabras que usamos. En el mundo moderno el concepto de tiempo está en todas partes y muchas veces somos esclavos del reloj, pero todavía quedan tribus perdidas que tienen otro estilo de vida.
Ocultos en la selva lluviosa del Amazonas hay una comunidad, los amondawa, que se las apañan tan bien para ignorar totalmente la presión del tiempo que ni siquiera tienen una palabra que lo designe. Esto podría sugerir que el tiempo no es un concepto tan universal como se creía.
El estudio, publicado en Language and Cognition, ha sido realizado por Chris Sinha de la Universidad de Portsmouth.
Según Sinha, para los amondawa el tiempo no existe de la misma manera que existe para nosotros. Según este investigador, se puede decir ahora sin ninguna duda que al menos una lengua y cultura no tiene el concepto de tiempo como algo que se pueda medir, contar o hablar de él en abstracto.
Aunque los amondawa no viven fuera del tiempo, sino que viven en un mundo de eventos, en lugar de ver a los eventos como embebidos en el tiempo.
El equipo de investigadores incluía al lingüista Wany Sampaio y a la antropólogo Vera da Silva. Estos expertos pasaron ocho semanas con los amindawa investigando cómo su lengua expresa conceptos tales como “próxima semana” o “el año pasado”. No había palabras para sus conceptos, sólo las divisiones entre el día y la noche o entre las estaciones seca y lluviosa. Tampoco encontraron nadie que tuviera una edad. En su lugar cambiaban sus nombres para reflejar su estadio en la vida o su posición social. Así por ejemplo, un niño puede dar su nombre a un hermano recién nacido y tomar uno nuevo.
Los occidentales tenemos muchas metáforas para el tiempo y su transcurso, dice Sinha. Pensamos en el tiempo como una cosa y decimos que se ha acabado el fin de semana o que no tenemos tiempo. “Creemos que esas afirmaciones son objetivas, pero no lo son. Hemos creado esas metáforas y han terminando siendo la manera de pensar. Los amondawa no hablan de esa manera y no piensan así, a no ser que aprendan otra lengua”, añade Sinha.
“No esperábamos encontrar esto. Habíamos estudiado la misma lengua antes y volvimos a comprender mejor sus metáforas. Nos sorprendidos al encontrar que el espacio de metáforas para el tiempo y el concepto abstracto del tiempo simplemente están ausentes de su lengua y cultura”.
“Para esta gente afortunada el tiempo no es dinero, no corren contra reloj para completar ninguna cosa y nadie habla acerca de la próxima semana o el próximo año. No tienen ni siquiera una palabra para ‘semana’, ‘mes’ o ‘año’. Se podría decir que disfrutan de cierta libertad.”
Sinha añade que aunque sea extraño el que exista una cultura libre del concepto de tiempo, muchas lenguas amazónicas, incluyendo los amondawa, rara vez tienen números más allá de cinco y si no se tienen números no se tiene al tiempo como un objeto abstracto que se pueda medir.
“El tiempo tiene más que ver con la experiencia que con algo con lo que hayamos nacido. El único reloj biológico es el que hace que nuestros cuerpos envejezcan. Todos nuestros conceptos complejos del tiempo son invenciones culturales, una suerte de tecnología de la mente.”
“Los babilonios inventaron el día de 24 horas y la convención de los 60 minutos en una hora y de 60 segundos en un minuto, y estamos tan regidos por el reloj y el calendario que no nos vemos reflejados en ello. Pero nuestra noción de tiempo es una espada de doble filo. No tendríamos los beneficios de la compleja sociedad fuertemente tecnológica sin él. Pero si lo tenemos, como ya sabemos, es una carga y una fuente de estrés en nuestro moderno estilo de vida de 24/7.”
El tiempo al final nos atrapa. El primer contacto de los amondawa con el mundo exterior se dio en 1986 y han continuado con su forma tradicional de vida y cazan, pescan y cultivan la tierra. Pero, a la misma vez que la electricidad y los cuidados médicos, vino la televisión y la lengua portuguesa. Como otras lenguas en el mundo el amondawa está amenazado de extinción.
“No somos conscientes del gran riqueza que hay todavía por descubrir en la biodiversidad del mundo, y sabemos que deberíamos conservarla para futuras generaciones”, dice Sinha. “Pero la diversidad lingüística y cultural es también un tesoro, no sólo para los científicos, sino para la cualquiera que quiera comprender lo que significa ser humano. No podemos y no deberíamos parar el cambio, pero deberíamos dar más poder a gente como los amondawa para determinar su propio futuro y poder mantener su lengua y tradiciones vivas. Esa es la razón por la que el trabajo de Wany y Vera, que ayudan a la comunidad a asentar su lengua nativa en la escuela, es tan importante.”
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