"...es terminar con la ilusion de que somos naturales hasta el vientre y espirituales en la cabeza... ...somos 100% naturales y 100% culturales..." E. Morin

“La religion de Charles Darwin”

Posted: lunes, 9 de noviembre de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: 0 comentarios

"...cualquier cosa que se ofrece al público debería estar maduramente sopesada y expresarse con cautela"

"En cierto sentido no estoy dispuesto a expresarme públicamente sobre temas religiosos, ya que no tengo la sensación de haber reflexionado lo bastante en ellos como para justificar su publicación"



La religión de Charles Darwin
En sus obras publicadas, mi padre se mostró reticente en el tema de la religión, y lo que queda al respecto no fue es­crito con visos de ser publicado.1
Creo que su reticencia surge a partir de diversas causas. Él era de la firme creencia de que la religión es esencial­mente una cuestión privada y que sólo atañe al interesado. Esto queda en evidencia en el siguiente extracto de una car­ta fechada en 1879:2
«Mis puntos de vista son un asunto sin consecuencia más que para mí mismo. Pero, ya que me lo pregunta, de­bería declarar que mi opinión suele fluctuar. [...] En mis fluctuaciones más extremas nunca he sido un ateo en el sentido de negar la existencia de un Dios. Creo que en ge­neral (y más lo creo a medida que mayor me hago), pero no siempre, agnóstico sería la descripción más correcta de mi estado mental».
Evitaba por naturaleza herir la sensibilidad de los demás en cuestiones religiosas, y estaba también influido por la percepción de que nadie debería publicar sobre un tema al que no le hubiera dedicado una reflexión especial y conti­nuada. El hecho de que consideraba esta advertencia apli­cable también a su persona queda demostrado en una car­ta al doctor F. E. Abbott, de Cambridge, Estados Unidos (6 de septiembre de 1871). Después de explicarle que la debili­dad originada por su mala salud le impedía experimentar«una reflexión igual de profunda, sobre el tema mas profundo que puede ocupar la mente del hombre», o continua diciendo: «Con respecto a las anteriores notas que le remiti casi tengo olvidado su contenido. Tengo que escribír muchas cartas, y poco puedo reflexionar sobre lo que escribo; pero pienso de verdad y espero, no haber escrito jamas, una palabra que no creyera en su momento; y espero que este deacuerdo conmigo en que cualquier cosa que se ofrece al público debería estar maduramente sopesada y expresarse con cautela. Nunca se me ocurrió que fuera usted a desear imprimir un extracto de mis notas: de haber sido así, hubiera conservado una copia. Pongo "confidencial" por costumbre, ya que se han publicado algunas notas escritas por mi de forma apresurada, que no merecían ser publicadas de ningún modo, aunque fuesen irreprochables. Resulta simplemente ridículo suponer que merecería la pena envíarme la anterior nota que le remití, indicando las partes que debia usted publicar; pero si así quiere hacerlo, enseguida le diré si tengo alguna objeción. En cierto sentido no estoy dispuesto a expresarme públicamente sobre temas religiosos, ya que no tengo la sensación de haber reflexionado lo bastante en ellos como para justificar su publicación».
Lo que sigue es de otra carta dirigida al doctor Abbott (16 de noviembre de 1871), en la que mi padre expresa de manera más completa los motivos por los que no se siente cualificado para escribir sobre asuntos religiosos y moral
«Declaro con total sinceridad sentirme honrado por su solicitud de convertirme en colaborador de Index, y muy complacido por el borrador. Subscribo, también, el principio de que el deber de cualquier persona es difundir lo que considera como verdad; y le honro por hacerlo, con tanta devoción y celo. Pero no puedo acceder a su solicitud por diversos motivos. Discúlpeme por ofrecérselos con tanto nivel de detalle, ya que sentiria mucho quedar ante usted como un descortés. Mi estado de salud es muy débil: Nunca paso veinticuatro horas sin algún tipo de sensación de malestar, momento en el que no puedo hacer nada en ab­soluto. Como consecuencia de esto, esta temporada he per­dido dos meses seguidos. Debido a esta debilidad, y a los frecuentes mareos que sufro, me siento incapaz de dominar nuevos temas que exijan gran reflexión, y sólo trabajo con materiales antiguos. Nunca he sido un pensador o un escri­tor rápido; todo lo que he hecho en el terreno de la ciencia ha sido únicamente resultado de largas reflexiones, pacien­cia y laboriosidad.
»La verdad es que nunca he pensado sistemáticamente mucho en la religión en relación con la ciencia, o en la mo­ral en relación con la sociedad. Sin tener mentalmente pre­sentes estos temas con regularidad y durante un periodo prolongado, me siento incapaz de escribir nada que merez­ca le pena enviar al Index».

Autobiografia” Charles Darwin . APENDICE pagina 138: “La religion de Charles Darwin”


Nuevos datos sobre el origen de la mano humana

Posted: miércoles, 16 de septiembre de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: 0 comentarios

Nuevos datos sobre el origen de la mano humana

Uno de los últimos estudios publicados por el Institut Català de Paleontologia contrarresta la visión antropocéntrica de la evolución ya que demuestra que la mano humana es la que menos se ha alejado de la forma que tenia en el antepasado común con chimpancés, gorilas y orangutanes.
"Por lo tanto, parece ser que chimpancés, gorilas y orangutanes no son espécies "que se han quedado por el camino" en la evolución hacia los humanos sinó que en determinados aspectos han evolucionado tanto o más respecto el antepasado común como nosotros mismos, siguiendo su propio camino."

articulo completo: http://www.plataformasinc.es/index.php/Noticias/Nuevos-datos-sobre-el-origen-de-la-mano-humana


Mucho antes de las pirámides

Posted: miércoles, 2 de septiembre de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: , , 0 comentarios

fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-130995-2009-09-02.html





CIENCIA › DIALOGO CON CAROLINA QUINTANA, HISTORIADORA

Mucho antes de las pirámides

Por Leonardo Moledo

El jinete hipotético desembarca en Plaza Once, multicolor y sórdida, camina un par de cuadras, se interna en un edificio (que alguna vez sirvió como centro de salud escolar, o algo así), sube cinco pisos y retrocede seis mil años.

–Acá, en la bajada, decía que me siento como si de repente hubiera retrocedido seis mil años, aunque escucho el ruido del tráfico... y sé que estoy en el año 2009... o por lo menos creo que lo sé... este asunto del tiempo es muy escurridizo... porque usted estudia el antiguo Egipto, ¿no?

–Sí, el grupo A de Nubia, una comunidad que vivió entre el 4000 y el 3000 a.C. en una zona que está al sur de Egipto, actualmente en el noroeste de Sudán.

–Bueno, ¿no le decía yo? Retrocedí seis mil años. Trato de imaginarme ese mundo, anterior a toda imagen que tenemos de Egipto. En el 4000 a. de C. todavía faltaban mil años para que se construyeran las pirámides.

–Un poco más...

–Y dígame... a ver... ¿qué es lo que busca en ese pasado remoto?

–Cuando empecé a trabajar, primero tenía que delimitar el período (dado que en historia antigua uno trabaja con una gran cantidad de siglos). Lo que vi es que sobre el período del grupo A había más preguntas que certezas. Los investigadores discutían mucho, pero nadie se ponía de acuerdo.

–Cuénteme qué cosas se discutían...

–La estructuración política, por ejemplo, la existencia o no de un Estado en ese momento. Para eso, estaríamos pensando alrededor del 3200.

–Lo que no veo es cómo se dilucida la existencia o no de un Estado a través de la arqueología.

–Esa ya es una cuestión más teórica, porque a fin de cuentas el registro arqueológico es el mismo para todos. Depende de cómo uno define el Estado si la evidencia coincide con esa definición o no. Yo tomo la idea de Weber de que el Estado se basa en el monopolio legítimo de la coerción. Lo que intento ver, entonces, es si efectivamente en el registro arqueológico hay evidencias de un uso de la fuerza de un grupo sobre otro.

–¿Pero cómo se ve eso a través de la evidencia arqueológica?

–Armas, por ejemplo. O iconografía. En Nubia hay dos cementerios con una gran cantidad de ajuares funerarios que tienen valores de lujo, masa de piedra, incensarios. Para esta época, en Egipto, hay que tener en cuenta que ya había pequeños estados.

–¿Muchos? ¿Cuántos?

–En el Alto Egipto, 3 eran los principales, y todos ellos tenían su propia iconografía: el halcón, el león, los bovinos. Lo que yo estoy tratando de observar es si el registro arqueológico de esos dos cementerios evidencia o no la existencia de una elite que justifica su poder a través de la emulación de las representaciones ideológicas provenientes de Egipto.

–Pero una elite todavía no es un Estado...

–Por supuesto. La parte estatal se puede observar a partir del análisis de las armas, sobre todo si tenemos en cuenta que estos cementerios están circunscriptos a grupos minoritarios (tienen alrededor de 25 tumbas). Eso quiere decir que son sitios exclusivos y demuestra el grado de poder de quienes están enterrados allí. Esos lugares son los únicos donde se han encontrado armas de simbología real.

–En esa época no hay escritura, ¿no?

–No, todavía no.

–¿Y cómo trabaja usted, aquí en pleno Buenos Aires, sobre el antiquísimo Egipto?

–En principio, sin excavar. Trabajo con documentos de otros arqueólogos (de campo) que hacen una descripción minuciosa del material que descubren y con documentos de arqueólogos que formulan teorías sobre aquello que descubren. Hoy por hoy, cualquier persona que trabaje con el grupo A está en las mismas condiciones que yo, porque como está todo bajo el agua, no se puede saber mucho más. Creo que la innovación que uno puede plantear desde Argentina como historiadora es el pensamiento, el modelo teórico.

–¿Y cuál es su teoría en este caso?

–Yo trabajo con cinco problemas del grupo A, sobre los cuales hay un montón de teorías diferentes.

–A ver...

–La estructuración política. El tipo de economía: hay autores que plantean que hay agricultura y otros que dicen que es una cultura cazadora -recolectora, todo basado en la existencia de dos tipos diferentes de asentamientos: temporales y permanentes.

–También podría haber las dos cosas...

–Sí, ésa es mi postura. Yo creo que pueden haber sido sedentarios, pero tener asentamientos temporales para realizar actividades temporales de caza y recolección. O también puede ser que los asentamientos permanentes fueran de la elite, que es la que más resistió.

–¿El tercer problema?

–La relación de intercambio con Egipto y con las zonas del sur. Yo trabajo con la baja Nubia. Lo que me interesa ver es, además de las relaciones de intercambio con Egipto, las relaciones de intercambio con el sur. No hay que olvidar que tanto Egipto como la baja Nubia integraban lo que es Africa. Tenemos todo un sustrato panafricano donde se comparten costumbres, religiones...

–Y dígame.... eso siempre me lo pregunto... ¿quién era esa gente? ¿De dónde venía?

–En realidad es difícil determinarlo. Uno lo que puede llegar a explicar es que empiezan a surgir en el Sahara y se van asentando en lo que es el valle del Nilo. Hay de todos modos trabajos sobre las migraciones, pero tienen una visión en general bastante sesgada. Yo creo que es una mezcla de las personas que vinieron del Sahara junto con las poblaciones autóctonas de allí.

–¿El cuarto problema?

–El tema religioso. Todos los autores con los que he trabajado dejan de lado ese tema. Es complicado estudiarlo a partir de las evidencias arqueológicas, pero creo que nos puede ayudar usar trabajos antropológicos y comparar con lo que sabemos de Egipto. En uno de los cementerios que estudio se ha encontrado ganado enterrado, lo cual es raro. No hay ganado enterrado en otros lugares. Y si resulta que en uno de los cementerios que aparentaría ser de la elite hay ganado enterrado, me puedo permitir suponer que eso tiene algún tipo de connotación religiosa. Hay otro tema, que es el del grano. No se cultivaba grano, pero se encontró grano en altares funerarios, lo cual permite suponer que hay algo ritual.

–¿Y el quinto problema?

–La desaparición del grupo, alrededor del 2800. Repentinamente hay un corte. Hay varias hipótesis. Una de las hipótesis es que Egipto, ya unificado, domina. Otra es que hubo conflictos climáticos y ambientales. Otra, derivada de los problemas climáticos, es que hay modificaciones que hacen imposible la vida y tienden a expandirse hacia otros territorios, donde se convierten nuevamente en sociedades cazadoras-recolectoras.

–¿Y cuál es su teoría?

–Que el grupo A dependía de las relaciones de intercambio, que su poder derivaba de su papel de intermediario entre Egipto y la alta Nubia. Yo creo que el grupo A cumplía ese papel y que, al unificarse Egipto, ese poder no podía seguir siendo ejercido, porque el intercambio lo quería monopolizar Egipto. De este modo, el grupo termina perdiendo su funcionalidad.

–¿Y cómo le resulta estudiar esas cosas que ocurrieron en la noche de los tiempos, que parecen tan pero tan lejanas, hoy, aquí, a metros de la Plaza Once?

–Creo que cuando uno hace historia en realidad siempre se está haciendo preguntas sobre el presente. La visión es siempre actual. Cuando uno se acerca a su objeto, se acerca desde el presente: yo no sólo trabajo con el tema del Estado sino también con grupos étnicos, con el tema de la identidad, todas cuestiones que están muy en boga en la historia actual. Hacemos historia desde nuestro contexto propio. Y si bien es una tarea complicada de realizar desde Argentina (porque no tenemos acceso a los museos, o a las bibliografías muy especializadas) corremos con una ventaja: los investigadores del exterior son verdaderamente muy colaboradores y serviciales. Además, Internet ha facilitado muchísimo las cosas. Si bien es raro estar haciendo Nubia desde la Argentina, no es imposible.

–¿Por qué es importante todo esto para la historia de Egipto?

–Bueno, cuando yo empecé a estudiar Nubia quise sacarme de encima la tradición historiográfica que consideraba que todos los avances (las estructuras políticas, el desarrollo en cerámica) habían provenido de una raza derivada de los egipcios. Nunca se había llegado a pensar que había desarrollos propiamente locales. Cuando yo decido investigar, investigo con todas estas perspectivas. Creo que lo que más importa es que hay muchas relaciones de contacto, de intercambio. A veces uno debería ver más lo periférico.

–Esta pregunta que le voy a hacer es un poco absurda, porque naturalmente todo avance en el conocimiento tiene importancia per se.... Pero bueno, igual: ¿qué importancia tiene la egiptología en Argentina?

–Creo que tiene su importancia como la tiene cada período de la historia. Creo que puede servir para analizar procesos que no están del todo terminados, y para repensar modelos teóricos que siguen siendo muy actuales (como, por ejemplo, la definición del Estado). Igualmente reconozco que acá no se le da demasiada importancia a la egiptología: es muy difícil hacer ese tipo de historia en un ámbito donde todo está centrado en la historia argentina.

El jinete se va... y vuelve a sumergirse en el mundo multicolor del Once, con los trapos expuestos en la vereda y las multitudes que bajan de los colectivos, hacia o desde los subtes y los trenes... Y se pregunta cómo serían aquellas ciudades de Nubia. Y se pregunta qué pensarán los arqueólogos del futuro, qué podrán reconstruir de lo que ahora está viendo. Y se pregunta lo central, lo más importante... cuando se le acaba el espacio.

Hominizaciòn

Posted: viernes, 28 de agosto de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: 0 comentarios



“ La originalidad de la linea filogenetica humana esta dada por el conjunto de los rasgos propios de la hominizacion y no por alguno de ellos en particular, por mas significativo que este sea.Solo de esta manera podremos alcanzar a comprender que fue lo que nos hizo los que somos.”

Alberto Makisnistian.


“Probablemente, las criaturas simiescas que se desarrollaron en Africa hubieran seguido siendo monos de no haber sido por el fenómeno ya señalado de cambios climaticos que les presento una variedad de exigencias para las que hacian falta determinados tipos de respuestas.”

“Sin esas exigencias y sin esas respuestas no existiria el hombre. Pues el hombre es esencialmente la organización de las respuestas para tales exigencias. Esas exigencias eran ecologicas, es decir, suponian una relacion entre esas formas prehumanas y las condiciones dinamicas en que se encontraban”

“Todo organismo viviente debe adaptarse al ambiente determinado por el clima en que se encuentra, o sucumbir a el”
Ashley Montagu “La revolucion del hombre”


“El proceso de hominizacion no consistio en un proceso de transformación biologica exclusivamente y quienes asi lo consideren nunca lograran aprehender en toda su dimension cuestiones como el bipedismo, la fabricación de instrumentos, el habito de compartir los alimentos, la adquisición de un lenguaje articulado, etc. Precisamente la mayoria de los investigadores actuales estiman que lo que separo al Homo de las restantes lineas filogeneticas fueron diferencias en el comportamiento mas que diferencias de carácter biologico”
...
“ La originalidad de la linea filogenetica humana esta dada por el CONJUNTO de los rasgos propios de la hominizacion y no POR ALGUNO de ellos en particular, por mas SIGNIFICATIVO que este sea.Solo de esta manera podremos alcanzar a comprender que fue lo que nos hizo los que somos”

Alberto Makisnistian. “El proceso de hominizacion. Estado actual de la cuestiòn”.

La desmitificación como ciencia positiva (La idea del progreso unilineal es uno de los fundamento del racismo)

Posted: miércoles, 26 de agosto de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: , , 0 comentarios



"El antídoto contra la tesis de Goddard de que un gen único produce la debilidad mental no fue principalmente un cambio en las preferencias sociales, sino un importante progreso de la teoría genética: la idea de la herencia poligénica"

La desmitificación como ciencia positiva

La impresión popular de que la refutación representa un aspecto negativo de la ciencia procede de una idea corriente, pero errónea, de la historia. La idea del progreso unilineal no sólo es el fundamento de las clasificaciones raciales que, como he mostrado a lo largo de todo el libro, expresan determinados prejuicios sociales; sugiere además una falsa idea de la forma en que se desarrolla la ciencia. Desde esa perspectiva, toda ciencia empieza en la ignorancia total y avanza hacia la verdad recogiendo más y más información, y construye teorías a medida que se acumulan los hechos. De ser así, la desmitificación resultaría esencialmente negativa, porque se limitaría a quitar algunas manzanas podridas del tonel en que se acumula el conocimiento. Pero el tonel de la teoría siempre está lleno; desde el principio, para explicar los hechos, las ciencias utilizan complejos marcos conceptuales. La biología creacionista se equivocaba de medio a medio acerca del origen de las especies; pero el creacionismo de Cuvier no era una visión del mundo más pobre o menos desarrollada que la de Darwin. La ciencia progresa sobre todo sustituyendo, y no adicionando. Si el tonel siempre está lleno, entonces sí hay que eliminar las manzanas podridas para poder añadir después otras mejores.
Los científicos no desmitifican sólo para limpiar y purificar. Refutan las ideas más antiguas a la luz de una visión diferente de la naturaleza de las cosas.

Aprender desmitificando

Para que posea algún valor duradero, una buena desmitificación debe hacer algo más que reemplazar un prejuicio social por otro: debe utilizar una concepción biológica más adecuada para expulsar las ideas falaces. (Aunque los prejuicios sociales puedan ser difíciles de desarraigar, al menos es posible des-montar las bases biológicas en que se apoyan.)

Hemos rechazado muchas teorías específicas de determinismo biológico porque nuestro conocimiento de la biología, la evolución y la genética humanas ha aumentado. Por ejemplo, los científicos modernos no podrían repetir con la misma decisión los notorios errores de Morton porque están obligados a seguir cánones de procedimiento estadístico. El antídoto contra la tesis de Goddard de que un gen único produce la debilidad mental no fue principalmente un cambio en las preferencias sociales, sino un importante progreso de la teoría genética: la idea de la herencia poligénica. Por absurdo que hoy parezca, los primeros mcndcüanos trataron realmente de asociar la acción de genes especí¬ficos con las peculiaridades más complejas y sutiles (tanto del carácter como de la apolítica anatomía).
S. Jay Gould – en “La falsa medida del hombre”

Darwinismo social : Spencer

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"La imagen de Spencer como un Victoriano farisaico que daba por sentada la benevolencia del reparto colonial europeo, aunque generalmente aceptada no da la medida de su verdadera talla. Con lo que verdaderamente simpatizaba era con las sociedades industriales pacíficas; a pesar de su oposición a la beneficencia gubernamental, se consideraba a sí mismo como un verdadero amigo de los pobres
"





No hay duda de que parte de la responsabilidad en la propagación de estos estereotipos sobre las poblaciones preindustriales recae sobre Spen-cer. Pero de aquí no hay que concluir que él fuera incapaz de percibir los motivos ocultos del uso del racismo evolucionista por personas directamente envueltas en el imperialismo de finales del siglo xiX. Por lo que a él hacía, pensaba que con el progreso de las sociedades de tipo industrial había de aparecer una nueva clase de naturaleza humana adaptada a ía competencia industrial más que a la competencia militar. La persistencia de las socie*dades militares era la verdadera responsable de la corrupción del contacto europeo con las razas inferiores y la que había llevado a la explotación de pueblos indefensos en el nombre de una falsa civilización. La imagen de Spencer como un Victoriano farisaico que daba por sentada la benevolencia del reparto colonial europeo, aunque generalmente aceptada no da la medida de su verdadera talla. Con lo que verdaderamente simpatizaba era con las sociedades industriales pacíficas; a pesar de su oposición a la beneficencia gubernamental, se consideraba a sí mismo como un verdadero amigo de los pobres; aborrecía las guerras y la preparación para ellas en las naciones europeas, y le repugnaba la crueldad y la hipocresía de que daban muestras los europeos en su sangrienta búsqueda de mano de obra y materias primas baratas. Vale la pena citar, pese a su extensión, este comentario suyo a unos incidentes en la rebatiña africana de finales del siglo XIX para que se vea claro que no es justo despachar sumariamente a Spencer como un simple propagandista del imperialismo capitalista:


"Mientras estas líneas estaban en la imprenta, se ha vuelto a demostrar una vez más de qué puede ser capaz el hombre social, incluso el de una raza adelantada. Para justificar la destrucción de dos ciudades africanas de Batanga se nos informa de que su rey deseaba que se estableciera una factoría comercial, y la promesa de que se establecería una subfactoría le decepcionó. Por eso subió a bordo de una goleta inglesa y se llevó al piloto, Mr. Grovier, negándose a liberarlo cuando se le pidió que lo hi*ciera y amenazando con acortarle la cabeza a este hombre»; extraño modo, si fuera cierto, de conseguir el establecimiento de una factoría comercial. Mr. Grovier se es*capó algo después sin haber sido maltratado durante su detención. El comodoro Richard ancló con el «Boadicea» y con dos cañones en la costa ante Kribby's Town, residencia del «rey Jack», y ordenó al rey que acudiera a bordo y se explicara, garantizando su seguridad y amenazándole con graves consecuencias en caso de que se negara. Pero el rey no se fió de sus promesas y no fue. Sin preguntar a los nativos si tenían alguna razón para haber capturado a Mr. Grovier, distinta de la muy inverosímil que les atri*buían nuestros hombres, el comodoro Richard les dio unas horas de plazo y luego procedió a despejar la playa a cañonazos, quemó la ciudad, de trescientas casas, arra*só los cultivos de los indígenas y destruyó sus canoas. Por fin, no contentándose con haber quemado la ciudad del «rey Jack», fue más al sur y quemó la ciudad del «rey Long-Long», Todos estos hechos los publica el Times del 10 de septiembre de 1880, En un artículo sobre ellos, este órgano de la respetabilidad británica lamenta el que «a la mentalidad infantil de los salvajes el castigo ha debido parecerle totalmente despro*porcionado a la ofensa», implicando con ello que a la mentalidad adulta de los civili*zados no puede parecerle desproporcionado. Más todavía: este influyente diario de la clase gobernante, que sostiene que si no existieran los dogmas teológicos establecidos no habría distinción entre lo verdadero y lo falso ni entre lo bueno y lo malo, comenta que «de no ser por la triste sombra que sobre él arroja la pérdida de las vidas [de dos de nuestros hombres, evidentemente] todo el episodio resultaría más bien humorís*tico». Y qué duda cabe de que después de que la «mente infantil del salvaje» ha acep*tado la «buena nueva» que le enseñan los misioneros de «la religión del amor», hay mucho humor, aunque sea quizá del más negro, al mostrarle la práctica de esa reli*gión quemándole la casa. Usar el lenguaje de las explosiones del cañón para hacer co*mentarios sobre la virtud cristiana, y todo ello apropiadamente acompañado por una sonrisa mefistofélica, Posiblemente, lo que al rey le impulsó a negarse a subir a bordo de un barco inglés fue la creencia general de su pueblo de que el diablo es blanco" [Spencer. 1896, n, pp. 239-40],
Harris, Marvin - El desarrollo de la teoria antropologica - pàg 118

La falacia de la evoluciòn como idea de progreso unilineal

Posted: martes, 25 de agosto de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: , , 0 comentarios




De Stephen Jay Gould en "Desde Darwin, reflexiones sobre historia natural". Capitulo 3. "El dilema de Darwin: la odisea de la evolucion"


En un famoso epigrama, Darwin se recordaba a sí mismo que jamás debía decir “superior” o “inferior” al describir la estructura de los organismos.-porque si una ameba está igual de bien adaptada a su medio ambiente como lo estamos nosotros al nuestro, ¿quién tiene derecho a decidir que nosotros somos criaturas superiores? Así pues, Darwin rechazaba la evolución como descripción de su descendencia con modificación, tanto porque su significado técnica chocaba con sus creencias como porque se sentía incómodo con la idea de progreso inevitable inherente a su significado vernáculo.
La evolución hizo su aparición en la lengua inglesa como sinónimo de descendencia con modificación a través de la propaganda de Herbert Spencer, el infatigable erudito victoriano en casi cualquier tema. La evolución era para Spencer la ley suprema de todo desarrollo. Y para un prepotente victoriano, ¿qué otro principio sino el progreso podía gobernar los procesos de desarrollo del universo? Así, Spencer definió la ley universal en su First Principles, en 1862: “La evolución es una integración de la materia y una disipación concomitante del movimiento durante la cual la materia pasa de una homogeneidad indefinida e incoherente a una heterogeneidad coherente y definida.”

Otros dos aspectos del trabajo de Spencer contribuyeron al establecimiento de la evolución en su significado actual: en primer lugar, al escribir sus muy populares Principles of Biology (1864-1867), Spencer utilizó conscientemente el término “evolución” como descripción del cambio orgánico. En segundo lugar no consideraba al progreso una capacidad intrínseca de la naturaleza, sino el resultado de una “cooperación entre fuerzas internas y externas (ambientales)”: Este punto de vista encajaba magníficamente con la mayor parte de los conceptos de la evolución orgánica del siglo XIX, ya que los científicos victorianos identificaban sin problemas el cambio orgánico con el progreso orgánico. Así pues, el término evolución estaba disponible siempre que los científicos buscaban un término más sucinto que la descendencia con modificación de Darwin. Y, dado que la mayor parte de los evolucionistas consideraban el cambio orgánico como un proceso dirigido hacia un incremento en la complejidad (es decir, hacia nosotros), su apropiación del término general de Spencer no infringió violencia alguna a su definición.

No obstante, no deja de ser irónico que el padre de la teoría evolutiva se quedara prácticamente solo en su insistencia en que el cambio orgánico llevaba tan solo a una mayor adaptación y no a ningún ideal abstracto de progreso definido por la complejidad estructural o por una creciente heterogeneidad-jamás debe decirse superior e inferior. Si hubiéramos prestado atención a la advertencia de Darwin, nos hubiéramos ahorrado buena parte de la confusión y de los malentendidos que existen hoy en día entre los científicos y los legos. Porque el punto de vista de Darwin ha triunfado entre los científicos, que hace ya largo tiempo han abandonado el concepto de la necesaria ligazón entre evolución y progreso por considerarla un prejuicio antropocéntrico de la peor especie. No obstante, la mayor parte de los legos siguen identificando la evolución con el progreso y definen la evolución humana no simplemente en términos de cambio, sino como un incremento de la inteligencia, la estatura o alguna otra medida de supuesta mejora.

En lo que bien podría ser el documento anti-evolutivo de mayor difusión de nuestros tiempos, el panfleto “¿Llegó aquí el hombre por evolución o por creación?”, de los Testigos de Jehová se proclama: “La evolución, en términos muy sencillos, significa que la vida progresó de los organismos unicelulares a su estado más elevado, el ser humano, por medio de una serie de cambios biológicos que tuvieron lugar en-el transcurso de millones de años… El simple cambio dentro de un tipo básico de ser vivo no ha de ser considerado como evolución”.

Esta falaz identificación de la evolución orgánica con el progreso sigue teniendo desafortunadas consecuencias. Históricamente, engendró los abusos del darwinismo social (que el propio Darwin siempre miró con sospecha). Esta teoría desacreditada catalogaba los grupos y las culturas humanas con arreglo a su supuesto nivel de desarrollo evolutivo, con los europeos blancos a la cabeza de la clasificación (cosa poco sorprendente), y los pueblos habitantes de sus colonias conquistadas a la zaga. Hoy en día sigue siendo un componente primario de nuestra arrogancia global, de nuestra convicción de dominio sobre el millón largo de especies diversas que habitan nuestro planeta. El dedo flamígero ya ha escrito, por supuesto, y nada puede hacerse. No obstante me apena un tanto que los científicos hayan contribuido a un malentendido fundamental eligiendo una palabra vernácula que significa progreso para sustituir al menos eufónico pero más precisa nombre de “descendencia con modificación” de Darwin.




Gould, Stephen Jay - Desde Darwin

Naturaleza y cultura

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Edgar Morin
Fragmento
"Todo lo que esta en nosotros es profundamente natural y a la vez profundamente cultural"





http://www.encuentro.gov.ar/Event.aspx?Id=257

Los domingos a las 20:00

Sinopsis:
Grandes pensadores del siglo XX nos acerca la voz y la imagen de hombres y mujeres cuyas ideas trascendieron las fronteras de Europa para influir en el pensamiento humano. A lo largo de diez capítulos, Ricardo Forster -doctor en Filosofía, profesor e investigador- presenta entrevistas a destacados pensadores, muchos de ellos nunca antes vistos en la televisión argentina. Valiéndose de su experiencia como docente, Forster acercará los conceptos y contextos de época en que surgieron las teorías de estos intelectuales.

En una conferencia en la Universidad de Louvain (1972), Jacques Lacan reflexiona sobre el psicoanálisis y el rol del analista; Claude Lévi Strauss lee fragmentos de su obra Tristes Trópicos y repasa su investigación; Hannah Arendt explica las particularidades de la democracia norteamericana, comparando a Europa y a Estados Unidos; Pierre Bourdieu aborda temas como la Escuela, la sociología como ciencia y los juicios sobre la estética. Éstos son sólo algunos de los protagonistas de la serie, que se completa con: Michel Foucault, Jean Paul Sartre, Cornelius Castoriadis, Ilya Prigogine y Edgar Morin.

Conducción: Ricardo Forster

Capítulos:
Domingo 09/08: Sartre I
Domingo 16/08: Sartre II
Domingo 23/08: Jacques Lacan
Domingo 30/08: Michael Foucault

Repeticiones: