"...es terminar con la ilusion de que somos naturales hasta el vientre y espirituales en la cabeza... ...somos 100% naturales y 100% culturales..." E. Morin

Hominizaciòn

Posted: viernes, 28 de agosto de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: 0 comentarios



“ La originalidad de la linea filogenetica humana esta dada por el conjunto de los rasgos propios de la hominizacion y no por alguno de ellos en particular, por mas significativo que este sea.Solo de esta manera podremos alcanzar a comprender que fue lo que nos hizo los que somos.”

Alberto Makisnistian.


“Probablemente, las criaturas simiescas que se desarrollaron en Africa hubieran seguido siendo monos de no haber sido por el fenómeno ya señalado de cambios climaticos que les presento una variedad de exigencias para las que hacian falta determinados tipos de respuestas.”

“Sin esas exigencias y sin esas respuestas no existiria el hombre. Pues el hombre es esencialmente la organización de las respuestas para tales exigencias. Esas exigencias eran ecologicas, es decir, suponian una relacion entre esas formas prehumanas y las condiciones dinamicas en que se encontraban”

“Todo organismo viviente debe adaptarse al ambiente determinado por el clima en que se encuentra, o sucumbir a el”
Ashley Montagu “La revolucion del hombre”


“El proceso de hominizacion no consistio en un proceso de transformación biologica exclusivamente y quienes asi lo consideren nunca lograran aprehender en toda su dimension cuestiones como el bipedismo, la fabricación de instrumentos, el habito de compartir los alimentos, la adquisición de un lenguaje articulado, etc. Precisamente la mayoria de los investigadores actuales estiman que lo que separo al Homo de las restantes lineas filogeneticas fueron diferencias en el comportamiento mas que diferencias de carácter biologico”
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“ La originalidad de la linea filogenetica humana esta dada por el CONJUNTO de los rasgos propios de la hominizacion y no POR ALGUNO de ellos en particular, por mas SIGNIFICATIVO que este sea.Solo de esta manera podremos alcanzar a comprender que fue lo que nos hizo los que somos”

Alberto Makisnistian. “El proceso de hominizacion. Estado actual de la cuestiòn”.

La desmitificación como ciencia positiva (La idea del progreso unilineal es uno de los fundamento del racismo)

Posted: miércoles, 26 de agosto de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: , , 0 comentarios



"El antídoto contra la tesis de Goddard de que un gen único produce la debilidad mental no fue principalmente un cambio en las preferencias sociales, sino un importante progreso de la teoría genética: la idea de la herencia poligénica"

La desmitificación como ciencia positiva

La impresión popular de que la refutación representa un aspecto negativo de la ciencia procede de una idea corriente, pero errónea, de la historia. La idea del progreso unilineal no sólo es el fundamento de las clasificaciones raciales que, como he mostrado a lo largo de todo el libro, expresan determinados prejuicios sociales; sugiere además una falsa idea de la forma en que se desarrolla la ciencia. Desde esa perspectiva, toda ciencia empieza en la ignorancia total y avanza hacia la verdad recogiendo más y más información, y construye teorías a medida que se acumulan los hechos. De ser así, la desmitificación resultaría esencialmente negativa, porque se limitaría a quitar algunas manzanas podridas del tonel en que se acumula el conocimiento. Pero el tonel de la teoría siempre está lleno; desde el principio, para explicar los hechos, las ciencias utilizan complejos marcos conceptuales. La biología creacionista se equivocaba de medio a medio acerca del origen de las especies; pero el creacionismo de Cuvier no era una visión del mundo más pobre o menos desarrollada que la de Darwin. La ciencia progresa sobre todo sustituyendo, y no adicionando. Si el tonel siempre está lleno, entonces sí hay que eliminar las manzanas podridas para poder añadir después otras mejores.
Los científicos no desmitifican sólo para limpiar y purificar. Refutan las ideas más antiguas a la luz de una visión diferente de la naturaleza de las cosas.

Aprender desmitificando

Para que posea algún valor duradero, una buena desmitificación debe hacer algo más que reemplazar un prejuicio social por otro: debe utilizar una concepción biológica más adecuada para expulsar las ideas falaces. (Aunque los prejuicios sociales puedan ser difíciles de desarraigar, al menos es posible des-montar las bases biológicas en que se apoyan.)

Hemos rechazado muchas teorías específicas de determinismo biológico porque nuestro conocimiento de la biología, la evolución y la genética humanas ha aumentado. Por ejemplo, los científicos modernos no podrían repetir con la misma decisión los notorios errores de Morton porque están obligados a seguir cánones de procedimiento estadístico. El antídoto contra la tesis de Goddard de que un gen único produce la debilidad mental no fue principalmente un cambio en las preferencias sociales, sino un importante progreso de la teoría genética: la idea de la herencia poligénica. Por absurdo que hoy parezca, los primeros mcndcüanos trataron realmente de asociar la acción de genes especí¬ficos con las peculiaridades más complejas y sutiles (tanto del carácter como de la apolítica anatomía).
S. Jay Gould – en “La falsa medida del hombre”

Darwinismo social : Spencer

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"La imagen de Spencer como un Victoriano farisaico que daba por sentada la benevolencia del reparto colonial europeo, aunque generalmente aceptada no da la medida de su verdadera talla. Con lo que verdaderamente simpatizaba era con las sociedades industriales pacíficas; a pesar de su oposición a la beneficencia gubernamental, se consideraba a sí mismo como un verdadero amigo de los pobres
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No hay duda de que parte de la responsabilidad en la propagación de estos estereotipos sobre las poblaciones preindustriales recae sobre Spen-cer. Pero de aquí no hay que concluir que él fuera incapaz de percibir los motivos ocultos del uso del racismo evolucionista por personas directamente envueltas en el imperialismo de finales del siglo xiX. Por lo que a él hacía, pensaba que con el progreso de las sociedades de tipo industrial había de aparecer una nueva clase de naturaleza humana adaptada a ía competencia industrial más que a la competencia militar. La persistencia de las socie*dades militares era la verdadera responsable de la corrupción del contacto europeo con las razas inferiores y la que había llevado a la explotación de pueblos indefensos en el nombre de una falsa civilización. La imagen de Spencer como un Victoriano farisaico que daba por sentada la benevolencia del reparto colonial europeo, aunque generalmente aceptada no da la medida de su verdadera talla. Con lo que verdaderamente simpatizaba era con las sociedades industriales pacíficas; a pesar de su oposición a la beneficencia gubernamental, se consideraba a sí mismo como un verdadero amigo de los pobres; aborrecía las guerras y la preparación para ellas en las naciones europeas, y le repugnaba la crueldad y la hipocresía de que daban muestras los europeos en su sangrienta búsqueda de mano de obra y materias primas baratas. Vale la pena citar, pese a su extensión, este comentario suyo a unos incidentes en la rebatiña africana de finales del siglo XIX para que se vea claro que no es justo despachar sumariamente a Spencer como un simple propagandista del imperialismo capitalista:


"Mientras estas líneas estaban en la imprenta, se ha vuelto a demostrar una vez más de qué puede ser capaz el hombre social, incluso el de una raza adelantada. Para justificar la destrucción de dos ciudades africanas de Batanga se nos informa de que su rey deseaba que se estableciera una factoría comercial, y la promesa de que se establecería una subfactoría le decepcionó. Por eso subió a bordo de una goleta inglesa y se llevó al piloto, Mr. Grovier, negándose a liberarlo cuando se le pidió que lo hi*ciera y amenazando con acortarle la cabeza a este hombre»; extraño modo, si fuera cierto, de conseguir el establecimiento de una factoría comercial. Mr. Grovier se es*capó algo después sin haber sido maltratado durante su detención. El comodoro Richard ancló con el «Boadicea» y con dos cañones en la costa ante Kribby's Town, residencia del «rey Jack», y ordenó al rey que acudiera a bordo y se explicara, garantizando su seguridad y amenazándole con graves consecuencias en caso de que se negara. Pero el rey no se fió de sus promesas y no fue. Sin preguntar a los nativos si tenían alguna razón para haber capturado a Mr. Grovier, distinta de la muy inverosímil que les atri*buían nuestros hombres, el comodoro Richard les dio unas horas de plazo y luego procedió a despejar la playa a cañonazos, quemó la ciudad, de trescientas casas, arra*só los cultivos de los indígenas y destruyó sus canoas. Por fin, no contentándose con haber quemado la ciudad del «rey Jack», fue más al sur y quemó la ciudad del «rey Long-Long», Todos estos hechos los publica el Times del 10 de septiembre de 1880, En un artículo sobre ellos, este órgano de la respetabilidad británica lamenta el que «a la mentalidad infantil de los salvajes el castigo ha debido parecerle totalmente despro*porcionado a la ofensa», implicando con ello que a la mentalidad adulta de los civili*zados no puede parecerle desproporcionado. Más todavía: este influyente diario de la clase gobernante, que sostiene que si no existieran los dogmas teológicos establecidos no habría distinción entre lo verdadero y lo falso ni entre lo bueno y lo malo, comenta que «de no ser por la triste sombra que sobre él arroja la pérdida de las vidas [de dos de nuestros hombres, evidentemente] todo el episodio resultaría más bien humorís*tico». Y qué duda cabe de que después de que la «mente infantil del salvaje» ha acep*tado la «buena nueva» que le enseñan los misioneros de «la religión del amor», hay mucho humor, aunque sea quizá del más negro, al mostrarle la práctica de esa reli*gión quemándole la casa. Usar el lenguaje de las explosiones del cañón para hacer co*mentarios sobre la virtud cristiana, y todo ello apropiadamente acompañado por una sonrisa mefistofélica, Posiblemente, lo que al rey le impulsó a negarse a subir a bordo de un barco inglés fue la creencia general de su pueblo de que el diablo es blanco" [Spencer. 1896, n, pp. 239-40],
Harris, Marvin - El desarrollo de la teoria antropologica - pàg 118

La falacia de la evoluciòn como idea de progreso unilineal

Posted: martes, 25 de agosto de 2009 | Publicado por Predicad0r ∞(...)∞ | Etiquetas: , , 0 comentarios




De Stephen Jay Gould en "Desde Darwin, reflexiones sobre historia natural". Capitulo 3. "El dilema de Darwin: la odisea de la evolucion"


En un famoso epigrama, Darwin se recordaba a sí mismo que jamás debía decir “superior” o “inferior” al describir la estructura de los organismos.-porque si una ameba está igual de bien adaptada a su medio ambiente como lo estamos nosotros al nuestro, ¿quién tiene derecho a decidir que nosotros somos criaturas superiores? Así pues, Darwin rechazaba la evolución como descripción de su descendencia con modificación, tanto porque su significado técnica chocaba con sus creencias como porque se sentía incómodo con la idea de progreso inevitable inherente a su significado vernáculo.
La evolución hizo su aparición en la lengua inglesa como sinónimo de descendencia con modificación a través de la propaganda de Herbert Spencer, el infatigable erudito victoriano en casi cualquier tema. La evolución era para Spencer la ley suprema de todo desarrollo. Y para un prepotente victoriano, ¿qué otro principio sino el progreso podía gobernar los procesos de desarrollo del universo? Así, Spencer definió la ley universal en su First Principles, en 1862: “La evolución es una integración de la materia y una disipación concomitante del movimiento durante la cual la materia pasa de una homogeneidad indefinida e incoherente a una heterogeneidad coherente y definida.”

Otros dos aspectos del trabajo de Spencer contribuyeron al establecimiento de la evolución en su significado actual: en primer lugar, al escribir sus muy populares Principles of Biology (1864-1867), Spencer utilizó conscientemente el término “evolución” como descripción del cambio orgánico. En segundo lugar no consideraba al progreso una capacidad intrínseca de la naturaleza, sino el resultado de una “cooperación entre fuerzas internas y externas (ambientales)”: Este punto de vista encajaba magníficamente con la mayor parte de los conceptos de la evolución orgánica del siglo XIX, ya que los científicos victorianos identificaban sin problemas el cambio orgánico con el progreso orgánico. Así pues, el término evolución estaba disponible siempre que los científicos buscaban un término más sucinto que la descendencia con modificación de Darwin. Y, dado que la mayor parte de los evolucionistas consideraban el cambio orgánico como un proceso dirigido hacia un incremento en la complejidad (es decir, hacia nosotros), su apropiación del término general de Spencer no infringió violencia alguna a su definición.

No obstante, no deja de ser irónico que el padre de la teoría evolutiva se quedara prácticamente solo en su insistencia en que el cambio orgánico llevaba tan solo a una mayor adaptación y no a ningún ideal abstracto de progreso definido por la complejidad estructural o por una creciente heterogeneidad-jamás debe decirse superior e inferior. Si hubiéramos prestado atención a la advertencia de Darwin, nos hubiéramos ahorrado buena parte de la confusión y de los malentendidos que existen hoy en día entre los científicos y los legos. Porque el punto de vista de Darwin ha triunfado entre los científicos, que hace ya largo tiempo han abandonado el concepto de la necesaria ligazón entre evolución y progreso por considerarla un prejuicio antropocéntrico de la peor especie. No obstante, la mayor parte de los legos siguen identificando la evolución con el progreso y definen la evolución humana no simplemente en términos de cambio, sino como un incremento de la inteligencia, la estatura o alguna otra medida de supuesta mejora.

En lo que bien podría ser el documento anti-evolutivo de mayor difusión de nuestros tiempos, el panfleto “¿Llegó aquí el hombre por evolución o por creación?”, de los Testigos de Jehová se proclama: “La evolución, en términos muy sencillos, significa que la vida progresó de los organismos unicelulares a su estado más elevado, el ser humano, por medio de una serie de cambios biológicos que tuvieron lugar en-el transcurso de millones de años… El simple cambio dentro de un tipo básico de ser vivo no ha de ser considerado como evolución”.

Esta falaz identificación de la evolución orgánica con el progreso sigue teniendo desafortunadas consecuencias. Históricamente, engendró los abusos del darwinismo social (que el propio Darwin siempre miró con sospecha). Esta teoría desacreditada catalogaba los grupos y las culturas humanas con arreglo a su supuesto nivel de desarrollo evolutivo, con los europeos blancos a la cabeza de la clasificación (cosa poco sorprendente), y los pueblos habitantes de sus colonias conquistadas a la zaga. Hoy en día sigue siendo un componente primario de nuestra arrogancia global, de nuestra convicción de dominio sobre el millón largo de especies diversas que habitan nuestro planeta. El dedo flamígero ya ha escrito, por supuesto, y nada puede hacerse. No obstante me apena un tanto que los científicos hayan contribuido a un malentendido fundamental eligiendo una palabra vernácula que significa progreso para sustituir al menos eufónico pero más precisa nombre de “descendencia con modificación” de Darwin.




Gould, Stephen Jay - Desde Darwin

Naturaleza y cultura

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Edgar Morin
Fragmento
"Todo lo que esta en nosotros es profundamente natural y a la vez profundamente cultural"





http://www.encuentro.gov.ar/Event.aspx?Id=257

Los domingos a las 20:00

Sinopsis:
Grandes pensadores del siglo XX nos acerca la voz y la imagen de hombres y mujeres cuyas ideas trascendieron las fronteras de Europa para influir en el pensamiento humano. A lo largo de diez capítulos, Ricardo Forster -doctor en Filosofía, profesor e investigador- presenta entrevistas a destacados pensadores, muchos de ellos nunca antes vistos en la televisión argentina. Valiéndose de su experiencia como docente, Forster acercará los conceptos y contextos de época en que surgieron las teorías de estos intelectuales.

En una conferencia en la Universidad de Louvain (1972), Jacques Lacan reflexiona sobre el psicoanálisis y el rol del analista; Claude Lévi Strauss lee fragmentos de su obra Tristes Trópicos y repasa su investigación; Hannah Arendt explica las particularidades de la democracia norteamericana, comparando a Europa y a Estados Unidos; Pierre Bourdieu aborda temas como la Escuela, la sociología como ciencia y los juicios sobre la estética. Éstos son sólo algunos de los protagonistas de la serie, que se completa con: Michel Foucault, Jean Paul Sartre, Cornelius Castoriadis, Ilya Prigogine y Edgar Morin.

Conducción: Ricardo Forster

Capítulos:
Domingo 09/08: Sartre I
Domingo 16/08: Sartre II
Domingo 23/08: Jacques Lacan
Domingo 30/08: Michael Foucault

Repeticiones: